Cuando hablamos de trazabilidad, nos referimos a la capacidad de identificar, registrar y seguir el recorrido de un producto a lo largo de todo su ciclo de vida.
Esto incluye:
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Origen de la materia prima
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Lote de producción
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Fecha y turno de fabricación
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Operador, molde o línea utilizada
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Controles de calidad realizados
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Distribución y destino final
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Acceder a nuevos clientes más exigentes.
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Profesionalizar la producción.
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Mejorar la imagen de marca.
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Reducir riesgos ante reclamos.
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Ordenar procesos internos.
Micropercusión
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Marca por deformación mecánica del material.
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Ideal para metales.
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Alta resistencia.
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Bajo costo operativo.
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Excelente para números de serie, lotes y Data Matrix.
Es robusta, simple y muy utilizada en pymes metalmecánicas. Existen sistemas tanto de banco como portátiles y pueden ser neumáticas o eléctricas ofreciendo una gran versatilidad a bajo costo y con un mantenimiento requerido extremadamente bajo. Teniendo en un buen numero de casos la posibilidad de integrarlos a sistemas automatizados.
Grabado láser
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Marca por interacción térmica o fotoquímica.
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Alta precisión.
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Permite códigos 2D muy pequeños.
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Gran calidad estética.
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Puede trabajar sobre metales, plásticos y otros materiales.
Es ideal cuando se requiere mayor detalle, velocidad o integración con sistemas automatizados.
La trazabilidad ya no es una opción exclusiva de grandes industrias.
Es una herramienta estratégica que permite crecer, reducir riesgos y competir en mercados más exigentes.
Implementarla comienza por algo concreto: identificar correctamente cada producto.
Y para eso, contar con un sistema de marcado industrial confiable —ya sea por micropercusión o láser— deja de ser un gasto y pasa a ser una inversión en control, calidad y futuro.




