Ante la necesidad de un marcado profundo y permanente que soporte el maltrato y/o la intemperie usualmente dirigiremos nuestra atención a equipos de micropercusión dado su bajo costo, robustez y simpleza.
Eventualmente nos encontraremos ante una elección importante y no del todo comprendida, elegir entre un equipo eléctrico o neumático.
Para poder tomar una decisión acertada primero debemos comprender el principio de funcionamiento de cualquier equipo de micropercusión. El equipo se compone de una unidad de mano portátil o fija de banco con un sistema de ejes X e Y coordinados que abarcan el área de trabajo y mueven el cabezal que contiene el punzón de marcado, hasta aquí todos los equipos son iguales. Para generar el marcado, el equipo, debe acelerar un punzón endurecido para golpear el material generando una muesca en el mismo. La profundidad de esta muesca depende de varios factores, dureza del material, ángulo y tipo de punzón pero principalmente depende de la masa y la velocidad al momento del impacto del punzón. Por eso en todo equipo es importante regular la altura de trabajo para que el impacto se produzca lo mas cerca de la maxima extensión del punzón posible.
Es aquí donde la diferencia entre equipos entra en juego.
En un equipo eléctrico un potente electroimán se encarga de acelerar el punzón hacia el material de trabajo. Como el accionamiento es transistorizado se posee un gran control sobre la potencia, velocidad y frecuencia de impactos pudiéndose incluso generar diferentes rampas de aceleración entre cada impacto suavizando las curvas y potenciando las rectas para un acabado mas parejo resultando en gran acabado estético. Los equipos eléctricos tienen una excelente repetibilidad que conservan incluso a altas velocidades y su simpleza mecánica le permite conservarla en el tiempo por el bajo número de componentes que pueden sufrir desgaste. Pero no todo es positivo, su potencia está limitada por la corriente máxima del electroimán y el uso continuo puede generar un sobrecalentamiento del mismo lo que implica que en comparación a un equipo neumático no puede alcanzar las mismas profundidades de marcado ni operar de forma sostenida en una línea de producción continua sin las adecuadas consideraciones.
Una ventaja clave de un sistema 100% eléctrico es la portabilidad, dado que no se requiere un suministro de aire externo (con todo lo que ello conlleva) y la existencia de baterías de alta capacidad estos equipos son claves en marcado sobre elementos remotos donde resulta impráctico o prohibitivo acercar la pieza a la marcadora como en el grabado de estructuras o en zonas remotas.
NEUMÁTICOS:
En contraste, en un equipo neumático, lo que le propicia su velocidad al punzón es la relación entre el diámetro del émbolo de mismo y la presión neumática utilizada. Aquí hay muchos mas componentes que entran en la ecuación, sellos neumáticos, válvula de aire, reguladores de presión, presión del suministro neumático, diámetro de las mangueras, calidad del aire provisto (presencia de agua/aceite), caudal máximo del suministro, tiempo de accionamiento de la válvula. Existiendo tantos elementos internos que pueden fluctuar durante la operación, los equipos neumáticos tienden a poseer una menor velocidad de impactos y mas variabilidad entre los mismos aunque indiscutiblemente pueden golpear con mucha mas fuerza dejando marcas mucho mas profundas y permanentes lo que resulta ideal en materiales forjados, templados, de fundición o cuando la pieza lleva un postproceso de pintado o recubrimiento. Cabe destacar que dados los golpes mas energéticos la estructura suele requerir una mayor robustez contribuyendo al peso del equipo.
Entendiendo estas diferencias podemos ver dos ramas de aplicaciones importantes.
Marcados estéticos (usualmente como proceso final que va a estar a la vista) como códigos o textos finos donde es importante que el grabado sea consistente, rápido y fino.
Marcados resistentes como números seriales o trazabilidad donde la importancia reside en su perpetuidad y visibilidad a lo largo del tiempo a costa de una ligera caída en la calidad de cada impacto o sobre componentes que serán post-procesados.
Evaluemos entonces las ventajas y desventajas de ambos sistemas.
Conclusión
No existe un sistema de micropercusión intrínsecamente superior al otro. La elección entre un equipo eléctrico o neumático debe basarse en el tipo de aplicación, el entorno de trabajo y el resultado esperado.
Cuando la prioridad es la calidad visual del marcado, la repetibilidad, la velocidad y la portabilidad, los sistemas eléctricos ofrecen ventajas claras. En cambio, cuando se requiere un marcado profundo, extremadamente resistente o sobre materiales duros que serán sometidos a tratamientos posteriores, los equipos neumáticos continúan siendo la solución más robusta.
Comprender estas diferencias no solo permite elegir el equipo correcto, sino también optimizar el proceso, reducir reprocesos y extender la vida útil tanto de la máquina como del marcado realizado.




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